Ante la escasez de yacimientos de petróleo, Estados Unidos ha secuestrado a Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, al que acusa de haber tenido un oficio antes de ser político.
Conocido es que en la democracia moderna -así ocurre en Reino Unido o Estados Unidos-, los políticos deben ser personas profesionalmente desoficiadas.
Sin oficio ni beneficio conocido, son fácilmente chantageables y manipulables por el sionismo y demás lobies.
El trabajo hace libres.
Maduro avergüenza a la casta de leguleyos que pululan por los bares y prostíbulos de alrededor de los Parlamentos de Washington y Londres, vendiendo su culo al mejor postor.